Doce postales del 2022

Exactamente un año después, ahora que ha concluido La Antología del Jardín, vuelvo a este otro jardín, con una mirada al 2022 y a aquellos eventos por los que quisiera recordar este año.

  1. A principio del año asistí nuevamente a la tradicional Marcha por la Vida en Washington DC. Unos meses después la Corte Suprema tumbó la infame decisión de “Roe vs. Wade”. Todo lo demás en esta lista quedará en el olvido, pero esto pasará a la historia y sus efectos tendrán repercusiones eternas.
  2. La Antología del Jardín. Mi mayor logro de este año. Me ha servido para leer más poesía, más lentamente, y descubrir autores que no había leído antes. La pequeña disciplina de publicar algo diariamente, aunque robado, ha sido saludable para mi alma.
  3. Estuve un par de semanas inolvidables en California, al norte de San Francisco, donde pude disfrutar de unos paisajes bellísimos. Entre ellos, Yosemite, que era de uno de esos sueños que tenía por irrealizables, y ¡sorpresa! la víspera de mis cumpleaños, casi sin planearlo, un regalo divino.
  4. Un milestone: La propuesta para el tema de la tesis ha sido finalmente aprobada. Sobre el Fedro de Platón. Al 2023 sólo le pido en empujón definitivo.
  5. Dos grandes amigas de mis otras dos casas, Colombia y España, se pasaron por Washington.
  6. Estuve en Wyoming, en un seminario sobre la muerte y la inmortalidad. El principal motivo de mi visita, sin embargo, era conocer Wyoming Catholic Catholic. Fue toda una aventura, empezando porque cancelaron el vuelo de Denver a Riverton y empezó una pequeña historia épica que incluye la repentina amistad de las 8 personas que íbamos al mismo seminario, la hospitalidad de una joven familia en Denver, un road trip de 6 horas por paisajes del Viejo Oeste. Fueron días que atesoraré por muchos años: grandes conversaciones en los seminarios y al hilo de comidas y bebidas, un día de escalada, otro de montañismo, una mañana a caballo por las montañas. Libros y naturaleza, las dos cosas que más me gustan y la mezcla que Wyoming Catholic College sabe hacer mejor que nadie. Aquí consta que me deslumbró.
  7. En un afortunado giro de eventos, la última extravagancia del verano fue otro road trip, esta vez hacia el sur, a las Great Smoky Mountains. Estuvimos todo un día buscando un oso y lo encontramos cuando menos lo esperábamos. Ya en el AirBnb, por la noche, notamos un movimiento en el árbol de enfrente, y sí, allí mismo, como salido de la National Geographic, un oso comiendo cerezas.
  8. Ha sido un año de buenos museos y exhibiciones. El Museum of the Bible es extraordinario. Me dieron ganas de hacerme una suscripción para volver y volver con más calma. La exposición de Sargent y España en la National Gallery me encantó. Lo mismo con el Walters Museum en Baltimore y el Brandywine Museum en Pensilvania, donde está la colección de la familia Wyeth.  
  9. En la Universidad de Dallas, The Catholic Imagination Conference fue una ocasión para encontrarme con varias amigas, conocer a varios escritores a los que admiro e ilusionarme con la pasión por las letras y la fe de muchas personas. Algunos momentos memorables: La grabación del podcast “Sacred and Profane Love”, con mi admirado Dana Gioia, sobre Baudelaire; el panel sobre René Girard; la entrevista a Christopher Beha, que está escribiendo un libro sobre su re-conversión a la Iglesia Católica; la (muy impresionante) lectura dramática de “Heroes of the Fourth Turning”, con la presencia de Glenn Arbery, el padre del autor y presidente de Wyoming Catholic College.
  10. Llevaba años queriendo ir a la Notre Dame Fall Conference. Cada año llegaba la fecha y pensaba que vaya, otro año sin ir. Este año nuevamente me pilló el toro, pero en un impulso de audacia, me subí casi al último momento. Una decisión que valió muchísimo la pena. Tuve conversaciones estupendas, aprendí cosas nuevas y pensé que realmente había allí un pedacito de cielo. Fue algo similar a lo que viví en Wyoming y Dallas. ¡Dios mediante, volveré!
  11. Una escapada con gente a la que quiero mucho a una casa en Smith Mountain Lake. Otro de esos “pedacitos de cielo”
  12. ¡Las Navidades! Han sido unas semanas estupendas, que empezaron un buen adviento. Los fundadores de Eliot Society tuvieron una noche de arte, poesía y música en su casa. Así de generosos son que invitan a extraños. Fue una gozada, especialmente por la inesperada desvirtualización Victoria Jones, a quien he seguido en su blog “Art and Theology” desde hace un tiempo. Dos días de la tradicional Novena colombiana fueron particularmente especiales: un día en casa los B., que invitaron a familia y amigos a rezarla en su casa. Me emocionó ver la cantidad de gente, la fuerza con la trasmitían la tradición ¡en inglés!, el montonazo de niños, la sensación de que la fe está muy viva por estos lares. Otro día en mi casa, con unos cuantos amigos y, mirabile dictu, unos vecinos a los que desde hace rato quería conocer. La madre es italiana, el padre colombiano, y me ha hecho mucha ilusión que haya sido precisamente la Novena lo que los haya traído a casa. El resto de las Navidades han sido muy caseras, como han de ser, con la chimenea y el corazón encendido.

Smith Mountain Lake
La mejor mesa de la cena The Catholic Imagination Conference
Golden hour en Notre Dame
En Wyoming Catholic College
Montaña y mar en California

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