Conversaciones sobre René Girard

Desde mis años en la Universidad de Navarra he tenido un cierto interés por René Girard, gracias a don Alejandro Llano, quien nos habló de él por primera vez. Su libro sobre Girard, “Deseo, violencia, sacrificio: el secreto del mito según René Girard” es uno de esos libros que están en esa categoría un poco vaga de “libros por leer”, distinta de esa otra, menos vaga, de “libros por leer”, si saben a lo que me refiero.

Recientemente, René Girard ha vuelto a aparecer con fuerza en mis lecturas, en discusiones en Internet, incluso en el panorama académico. En una época de muchas confusiones, creo que estamos viviendo una nueva ola de interés por Girard para tratar entender nuestro mundo. Recientemente, por ejemplo, Compact Magazine publicó “René Girard and the Rise of Victim Power“, sobre uno de los grandes temas de nuestro tiempo. Con un ánimo mucho más exhaustivo, Johnathan Bi y David Perell acaban de sacar esta serie de podcasts, que son toda una educación en el pensamiento de Girard, con referencias constantes a eventos contemporáneos. Son largos, pero valen mucho la pena. En época de redes sociales, de cultura de la cancelación, de polarización y divisiones diabólicas, sus teorías sobre el deseo mimético y el chivo expiatorio resultan más actuales que nunca. En los últimos años, por otra parte, he pensado mucho sobre el deseo, en lo paradójicamente difícil que es saber lo que verdaderamente deseamos y lo importante que es purificar y descubrir qué es eso que verdaderamente desea el corazón, sin máscaras ni pretensiones. Lo pienso tanto para mí como para amigos y mis estudiantes. Pienso en el papel del deseo en la educación. El Papa Benedicto XVI tiene una audiencia estupenda sobre lo necesaria que es una nueva pedagogía del deseo de la que me acordé recientemente cuando leía una de las catequesis del Papa Francisco sobre el discernimiento, dedicada también al deseo, en la que nos pone a pensar qué le responderíamos al Señor si nos preguntara “¿qué quieres que haga yo por ti?” Parece una pregunta sencilla. ¿Acaso no solemos pensar constantemente en todas las cosas que deseamos? Pero de repente, confrontados con Dios, con quien realmente podría hacerlas realidad, pero ante quien los deseos vanos se desenmascaran fácilmente, la pregunta empieza a complicarse, como aquello de san Agustín, que deseaba la castidad, pero no todavía. (Cuando estaba en el colegio, alguien una vez me preguntó “¿Qué desea tu corazón?” y se me saltaron las lágrimas. Cosas de la adolescencia, seguro, pero no sólo).

Este año, pues, he decidido que sería el año de René Girard, así que con el apoyo del Institute of Human Ecology de mi universidad he organizado una serie de discusiones sobre el pensamiento de Girard. Discutiremos “Veo a Satán caer como el relámpago” y conversaremos sobre cómo sus teorías se reflejan en nuestra sociedad. Hablaremos sobre una novela contemporánea, “Minor Indignities”, de un novelista que ha estudiado a Girard, y una película “There Will Be Blood”, que recomiendo vivamente.

El año pasado, una de esas muchas apariciones de Girard que mencionaba me llegó a través del libro de Luke Burgis, “Wanting: The Power of Mimetic Desire in Everyday Life“. Lo comencé con escepticismo, con el temor de que fuera uno de esos libros de autoayuda que se repiten hasta el agotamiento, pero lo terminé convencida de que es la introducción perfecta al pensamiento de Girard y un libro que puede ser ocasión de conversiones profundas. Para mí fue como leer un libro espiritual, de esos revelan rincones desconocidos del corazón. Luke ha emprendido varios negocios y está imbuido en ese mundo de la tecnología, el dinero, lo práctico, lo medible, lo eficaz, pero no vive de esa lógica. Durante un tiempo fue seminarista así que conoce bien su teología y su filosofía, y tiene una visión profundamente humana del emprendimiento. Hay un artículo suyo que me gusta muchos sobre “las tres ciudades”: Atenas, Jerusalén, Silicon Valley. Luke es un pensador único porque él mismo encarna estas tres ciudades en lo que hace y por eso en sus escritos reluce la sabiduría de siempre, la philosophia perennis, pero encarnada desde una perspectiva siempre original, refrescante. Como Luke trabaja en mi universidad, tenemos la suerte de contar con él en la primera discusión, como un buen abrebocas de lo que se viene. Bishop Barron le hizo una entrevista excelente sobre el libro. Bishop Barron, por cierto, dice que está convencido de que en cien años René Girard será recordado como uno de los Padres de la Iglesia. ¿Exageración? Ya les contaré al final de las discusiones. No sé aún mucho sobre la conversión al Catolicismo de Girard, pero sé que es parte central de su pensamiento. Por eso hemos colado en las discusiones un librito de Cynthia Haven, buena amiga de Girard y autora de su biografía, que narra ese momento casi místico que Girard describía diciendo “Everything came to me at once“.

Tengo ilusión de ver qué surge en las conversaciones y en las lecturas, y qué manzanas podré robarme para el blog.

(Si alguien en Washington DC leyese esto y estuviese interesado en unirse a alguna de las discusiones, que me escriba).

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